Memoria, olvido y naturaleza humana

No quisiera un fracaso en el sabio delito
que es recordar.
Ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas (…)
Silvio Rodríguez, “De la ausencia y de ti“.

Inicia este blog de conversa, un sitio público para compartir algunos pensamientos, observaciones, sentimientos en esta era digital. Todavía recuerdo y tengo por ahí el diario que mi papá me regaló cuando cumplí nueve años. Escribía cómo me había ido en el día, cuando me enojaba con alguna de mis hermanas, con mi papá o mamá, si jugábamos… Blog o diario, bitácora personal en línea, aquí trataremos distintos temas sobre todo los relacionados con aprendizaje, tecnologías, red y esta nueva era. Quiero conservar todavía mi diario personal a parte de la red.

A propósito, ayer conversaba con una amiga sobre la privacidad, la intimidad y Facebook. Entre tarea y tarea, sin querer y al asomarme a Facebook me entero de la vida de compañeras de escuela, sin necesitarlo; ahí hay una ventana a la vida de los demás… y a la mía. ¿Pérdida de nuestra intimidad? Un simple saludo en Facebook es la oportunidad de contactar con personas que en el cotidiano sería más difícil o no buscaríamos, pero, me decía mi amiga, ¿por qué no un correo en el que charlemos largamente? ¿Estamos ante una “banalización”  de lo cotidiano, de la amistad?

Más allá del pesimismo o el optimismo exacerbado, es necesario considerar las preguntas, cambios y transformaciones de lo digital a la permanencia de ciertos datos, el registro de lo cotidiano (López de Anda, 2010), la memoria y el olvido… Les comparto el siguiente artículo, breve de tres páginas, donde Ernesto Hernández Busto, nos propone una breve pero profunda reflexión al respecto de la “Memoria y olvido en la era de Internet“. Agradezco a la clase “Prácticasculturales y espacios sociales” por sugerirnos esta disfrutable lectura.

Imagen del personaje Funes, que lo recuerda todo, en la ficción de Borges.
Funes el memorioso, http://lapasioncultural.blogspot.mx/2011/01/irineo-funes-el-memorioso.html

En verdad que creía que si llegara a recordar todo, todo lo sucedido todos los días, lo que cada persona con la que charlo o escucho dice, podría analizar el discurso, seguir los trazos, intenciones…, sólo sería cuestión de esforzarme, de desarrollar la memoria… si hay personas que luego cuentan con afán de detalle sucesos en los que participé y no me acuerdo… ¡qué afán! El olvido tiene su función natural, la atención y memoria es selectiva y es saludable que así lo sea. Claro, no estoy en contra de la expansión y desarrollo de habilidades… pero el artículo pone el acento en cuestionar toda esa información y datos que están siendo almacenados en internet, sobre nuestras búsquedas, opiniones y más, en manos del ciberespacio, de las compañías, de quien quiera y sepa buscar y recopilar todo esto. ¿Qué le implicará a la humanidad como tal esta acumulación de datos y memoria externa permanente? Sobre todo si consideramos la falta de transparencia social, los poderes en pugna, la represión de los Estados…

En fin, regresa un poco de paz a mi alma al reconciliarme con este deseo o afán de recordar todo y al mismo tiempo con el deseo de atesorar sólo lo que elijo, con más o menos conciencia.

Aquí está el cuento de Borges al que refiere el artículo, sobre un personaje que padece una enfermedad que hace que, a partir de los 19 años, lo recuerde todo.

Les dejo también la entrevista del 14 de agosto de 2010 con Eric Schmidt, de Google (vía The Wall Street Journal).

¿Cómo estamos aprendiendo a manejar estas implicaciones en nuestra “navegación” e interacción por internet? ¿Cómo hacerlo parte también de los procesos formativos y las competencias mediacionales para esta sociedad de la información? Esta misma reflexión, está quedando patente en este espacio…

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4 comentarios en “Memoria, olvido y naturaleza humana

  1. Preciosa Loreli (siempre me has parecido preciosa, tanto por dentro como por fuera), me encantó tu blog. He de confesar que me indentifiqué en la primera parte, yo soy de las que más se resistió al uso de la tecnología, específicamente el facebook, porque justo lo veía como un chismógrafo ilimitado, y para serte sincera me da mucha flojera. Sin embargo, este debate entre el olvido de nuestra historia tiene una trascendencia impresionante. Qué no daría por traer a mi memoria ciertos recuerdos que por más que se los pida no se asoman.

    En cuanto al blog, empiezo a entender esto de las ventananas, no tiene fin. El face a los 5 minutos lo cerraba, me aburría, y con esto de los blogs hasta la cena de mis chiquillos se retrasa, ¿tendré que preocuparme? Un abrazo.

    • ¡Hola Betty! Hay mucho “acá en el ciberespacio” para entretenernos, pasar horas leyendo, navegando, construyendo también :). No se me había ocurrido esta otra parte, los recuerdos que quisiéramos traer o tener algún objeto tangible para hacerlos más vívidos. Gracias por tus comentarios y nos seguimos leyendol. Hablando de tiempos y navegación, ¡mi tarea me reclama!

  2. Qué gusto que podamos compartir ideas y ser nodos en esta red de tintas digitales y conversas virtuales que van del verde al azul. Me doy cuenta que tenemos mucho en común. Tu post me hizo recordar un seminario que tuvimos hace un par de años en el DESO con la investigadora Elizabeth Jelin, especialistas en temas de memoria desde las ciencias sociales. Lo mejor del seminario fue la conferencia de cierre, en la Casa ITESO-Clavigero, donde nos leyó un texto hermoso y múltiple, tanto por su forma, como por su estilo y sus miradas, es sobre la memoria histórico-genealógica y el lugar que tiene nuestra propia biografía (individual y familiar) en la historia del mundo. Después te lo paso. Además de estar muy bien escrito, su discusión se vuelve muy relevante ante los desafíos de este mundo virtual que haría enmudecer a Funes. Saludos y que sigas disfrutando las clases. Acá nos seguimos.

    • ¡Hola Sergio! Gracias por leerme y por tus comentarios. Sí, pásame el artículo, se escucha muy bien. Justo hoy regresa Rocío, mi tía, quien está armando el árbol genealógico familiar… ya va en la pista del 1600 en alguna de las ramas familiares. Qué complejo es este mundo, de realidades personales, familiares, grupales, ahora en red, cibernéticas, locales, globales… Y sí, qué diría Funes ante este ciberespacio. ¡Salud!

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