Ciudadanos y ciudadanas en la sociedad digital, #CDigital_INTEF

Este viaje de MOOC nos invita ahora a reflexionar acerca del significado de ser “ciudadano/a culto/a y autónomo/a en la sociedad digital”. Desglosaré los términos en un primer momento y luego comentaré las ideas que me llevo de esta semana de MOOC.

  • Ser ciudadanos y ciudadanas. Con derechos y obligaciones, con identidades, pertenencias y un contexto cultural según el territorio que se vive, la comunidad y la sociedad en la cual se ubica y en donde participamos. El ambiente digital amplía estos terrenos y traslapa lo local, lo meso y lo global. Como dice Manuel Jesús, participante del MOOC, lo digital añade a otro ámbito de responsabilidad y participación a las y los ciudadanos. Desde formas creativas de participación y producción de contenidos, de encuentro con otros, hasta terrenos, términos y servicios de otros países y de compañías distintas. Participación significativa, tejido de comunidad y autocuidado serían tres aspectos que quiero destacar de este ser ciudadanos en la red.
  • Lo “culto” y el aprendizaje en lo formal. Me hace un poco de ruido este adjetivo de “culto”, que nombra esa cultura e instrucción de la persona. La educación formal pretende la formación integral de las personas, desde ciertas perspectivas, y sí, cultivar la comprensión, los afectos… para la vida. ¿Cuál vida? ¿Cuál es ese sentido que representa el ser culto, en cuál tipo de sociedad y con cuáles expectativas? El aprendizaje en lo formal se ve muchas veces constreñido por el currículum. De ahí la creatividad necesaria de estudiantes, profesores y escuelas para ir más allá de un temario, para aprender con sentido, para tejer redes… ya en lo digital, para mezclar aprendizajes en distintos entornos.
  • La autonomía. Como un horizonte, como la trascendencia de los límites de la persona, su desarrollo en una interdependencia positiva y cada vez con menor heteronomía respecto de la autoridad para cumplir las normas. Autonomía vinculada a la colaboración, no la puedo entender de otra manera. Ingredientes que incluyen esa autonomía serían: la criticidad, creatividad, conocimiento de sí, empatía con los otros, reflexividad, capacidad de toma de decisiones y resolución de problemas. Éste es un pensar en voz alta, lo advierto… y ensayar un cuadro para seguirlo contrastando con ustedes, con nuestras realidades…
  • La sociedad digital. Un misterio, un “lugar de lugares”, caleidoscopio de prácticas… ecología, con características de la sociedad de la información, del conocimiento y la sociedad red. Una invención hasta cierto punto abierta, hasta cierto punto cerrada.

¿Quiénes son las y los jóvenes, los adultos y los niños quienes se están formando? ¿Cuál es la historia de vida de cada cual y su relación con lo digital? Me gusta mucho la afirmación de la profesora Vero, “Yo también soy de este siglo” y su interés por descubrir quiénes son los jóvenes, y usar códigos y mundos cercanos para favorecer aprendizajes. En la mañana escuché acerca de la generación “Z”, en un programa de radio. La generación “Z” se integra de los jóvenes, adolescentes y niños que nacieron en los años 2000, que quieren cambiar el mundo, reflejan mayor precoupación y ocupación por involucrarse en actividades de ayuda a otros, por gastar menos… y reclaman mayor independencia de las autoridades y las instituciones para aprender. Ya los millenials tienen ese gusto por andar en las redes digitales, por producir contenido y personalizar su consumo… al parecer hay una tendencia positiva de cambio y conciencia social que esperanza, según los estudios que presentaron en el programa.

Ser ciudadano digital, ¿para qué? Para construir esperanza, para aportar a una mayor equidad de todas y todos, para comprender este mundo complejo…

Ahora sí, lo que rescato del webinar de esta semana:

  • Los afectos y emociones en la red. En la web 2.0 también manifestamos emociones.
  • Repensar el consumo en la red, los discursos, productos, condiciones y la información que generamos y se vuelve material de alguien más.
  • La competencia digital en distintos contextos culturales.
  • Hablar de ciudadanía nos mueve a escapar del contexto escolar, todos somos aprendices y todos somos enseñantes, en potencia. La tribu que educa, dice Londones Ruíz… la escuela desafortunadamente no es la protaginista del debate por la ciudadanía digital… y por habitar este mundo digital.
  • Ideas para nuestro “laboratorio” que soñamos: crear el propio futuro, trabajar de cerca con los estudiantes y que éstos “adopten un docente” para ayudarle a aprender de tecnologías, la forma de retroalimentar, el modelado para acompañar a los profesores, investigación en acción (un móvil para contar el mundo), el desarrollo del pensamiento crítico, la creación de redes, el uso de cuáles recursos para cuáles objetivos… reconocer las resistencias, las posturas tecnofóbicas y otras más optimistas.
  • La importancia de que el docente use los recursos digitales en la vida cotidiana. La percepción de que en los últimos cinco años existe un mayor avance en cuanto a la integración de tecnologías a las prácticas educativas.
  • El cambio pedagógico que es un cambio social.

Y una idea:

  • La cultura pedagógica antes y después de lo digital… La “pedagogía del transmitir” del s.XIX y XX, de la sociedad digital y con la metáfora de la “cultura sólida” frente a la “pedagogía del aprender creando”, de una sociedad del conocimienot, con la metáfora de la cultura líquida, según Manuel Área expone en este video. Claro que habrá traslapes de prácticas y conceptos anteriores; respecto de esto último se mencionan autores como Freire, Dewey, Montessori y otros que abogaban por una agencia importante del sujeto, por su actividad en un contexto para aprender.

Y preguntas:

¿Cuál es la cultura pedagógica, o cuáles estamos participando, viviendo y construyendo? ¿Cuáles culturas?

¿Cuáles son las aperturas o cambios que más valoramos en este tiempo de prácticas en red y por qué?

¿Qué signfiicaría ser un “ciudadano culto y autónomo” en grupos sociales con contextos muy diferentes a los nuestros, por ejemplo, los pueblos nómadas en Mongolia, o bien, ciudadanos organizados en células independientes del estado-nación que los abarca?

Para mí sería irrenunciable la criticidad, creatividad y participación activa en la red, la reflexividad y el disfrute de la vida en su misterio, de este ciudadano/ciudadana digital, en el contexto de complejidad y en ocasiones sinrazón en el que vivimos.

¡Saludos y seguimos!
Vuelvo a retomar este espacio de blog…

Lorelí

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